Mitos sobre el gato


-Los gatos no son cariñosos: Los gatos sí son cariñosos. el ronroneo, rozarse con nuestras piernas y amasar son muestras de cariño. Ellos muestran su afecto de una forma muy sutil, pero lo muestran. Incluso hay “gatos-mochila” que no de pespegan de sus dueños en todo el día.

-Los gatos no son sociables: Los gatos buscan el contacto con los humanos y pueden formar vínculos afectivos muy fuertes con personas o con otras especies animales.

-Los gatos no aprenden: Sí lo hacen. Otra cosa es que les interese o no. Como se comentó en el post sobre el adistramiento felino , los gatos tienen una buena capacidad de aprendizaje pero como viven para autocomplacerse, normalmente no harán nada si no van a sacar un beneficio suculento de eso que se les propone hacer.

-Los gatos adultos no se adaptan: Esto es un mito generalizado y que debemos erradicar. El gato que encontramos en la calle normalmente ha vivido en un hogar y convivido con una familia por lo que ya viene educado. No suele hacer trastadas y su carácter es bien visible (con los cachorros nos podremos llevar alguna sorpresa). Se adaptan muy fácilmente al ambiente y es importante erradicar este mito porque para los gatos adultos, con esta creencia generalizada, es muy difícil salir de las perreras.

-Los gatos nunca se caen: Son increíblemente ágiles y siempre tienden a caer de pié, pero todos podemos tener un traspiés por lo que hay que tener cuidado.

-Los gatos no pueden convivir con perros: Esto es totalmente falso. Los gatos tienden a ignorar a los perros y a huir de ellos. Si un perro ataca a un gato no es “porque esté en su naturaleza” sino porque es muy probable que no se le haya educado correctamente.

-Los gatos y los bebés no pueden convivir: Otra gran falsa creencia. Hay quien dice que es porque los gatos transmiten enfermedades a los bebés. La realidad es que si cuidamos bien de nuestro gato debe estar sano por lo que no hay posibilidad de transmisión de enfermedades. Tampoco es cierto eso de que los gatos se ponen celosos e intentan atacar al niño. Al contrario, para un bebé es muy sano crecer con un animal y pueden ser grandes compañeros de juego. Si bien es cierto que si queremos evitar heridas de juego, es mejor quitarle las uñas a nuestro amigo felino. Eso sí, siempre que estemos seguros que nunca saldrá a la calle.

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