Era esclava y murió por su libertad


La filosofía ha sostenido que “el Hombre” trasciende la “mera Vida” porque es capaz de luchar por la libertad y morir por ella. Hoy quiero compartir la foto de Tyke, la elefanta que, desesperada por su esclavitud, mató en 1994, en Hawaii, a su entrenador y fue abatida por la policía con 86 disparos. Murió tras una agonía de dos horas.

 

Una vez, un conocido que trabajaba en un circo me llevó a visitarlo por dentro. Quería que me divirtiera pero sólo logró entristecerme profundamente. Nunca olvidaré la imagen de los elefantes encadenados, moviéndose sin parar en el infame reducto en que se los confinaba de por vida. Más tarde leí que ese movimiento continuo es producto de la ansiedad. ¿Con qué derecho arrebatamos a esos seres su vida para divertir unos minutos la nuestra? Ni la caza ni el circo con animales son actividades éticamente admisibles a esta altura de la Historia. Contribuyamos, en la medida de nuestras posibilidades, a su desaparición.
Observa y recuerda la mirada desesperada de Tyke, la sangre es la verdad de su patética diadema circense.
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