Reencuentro


Cuenca-Ecuador

Reencuentro

– Señor no es lo que parece… –quiso defenderse Panky

– Mira muchachito, no me importa lo que estes intentando hacer, pero no vuelvas a traer animales inmundos!! –Le requintó el papa de Sandra.

– Los siento mucho señor, ya me voy, me llevo mii… Morrongo…

Panky apesadumbrado cogió al gato y rapidamente salió del lugar, el bochorno era mas que evidente. En ese momento pensó en dejar todo, renunciar a Sandra y tratar de olvidarla, cavilaba en que quizas no era el indicado para ella despues de todo– Es inutil, nunca seré bueno con las chicas –Pensó mientras se sentaba en la banca del parque cerca a su casa, de pronto unas manos delicadas lo cegaron por completo– Adivina quien soy! –dijo una voz suave y apacible, Panky pensó primero que se trataba de Lorena, pero al escuchar bien esa voz ruiseñora y al sentir esas manos pequeñas, delicadas y tibias descartó de inmediato esa primera impresión.

– Eres Sandra verdad!! –respondio emocionado mientras descubria sus ojos y daba media vuelta para cerciorarse.
– Sandra?, quien es Sandra? –replicó una muy simpatica “desconocida”.
– Y tu eres…?
– No me reconoces?? que mal, que mal… y yo que te dedique los mejores años de mi vida!… que mal!
– Que tu que??… lo siento yo no…

– Te estoy bromeando tonto!, haber, quien fué tu mejor amiga del cole?

– Pamela… PAM?? ERES TU???!!!

– Ya te acordaste!… te entiendo, nunca fuiste bueno… usando tu cerebro!!
– Pam! pero que cambiada estas!, no puedo creer que seas tu, que le pasó a tus frenos, tu pelo recogido, tus lentes y tus… tus… 20 kilos de mas? jajaja

– Querido amigo, tu siempre tan curioso, te dire
algo, ven acercate… vuelves a mencionar eso y te mato!! ok?… jajajaja
– jajajaja en serio que te eche mucho de menos

– Yo tambien, no habia a quien tomar el pelo

– Lo mismo digo!

– No puedo creerlo, no has cambiado nada!

Tras una risueña secuencia de efusivos besos y abrazos, Panky y Pamela se quedaron mirando fijamente, como cerciorándose de que eran efectivamente ellos, de que no se trataba de una equivocación.

Cada uno a su manera, estaba profundamente sorprendido. Ella porque despues de varios años se encontraba con aquel chico del colegio que la hacia reir tanto; con el que, si bien nunca pasó nada, siempre hubo una quimica singular y sobre todo una cariñosa amistad que se interrumpiría al terminar quinto de media.

Panky no solo estaba sorprendido; estaba realmente feliz. La conmoción se justificaba; durante los ultimos cinco años de secundaria Pamela habia sido su amor callado, la chica que le quitaba el sueño.

Si Panky nunca le dijo nada de lo que sentia era, básicamente, por su clásico horror al rechazo. Prefería tener a Pamela de “amiga” pero tenerla cerca, antes que alejarla con declaraciones efectistas que, segun él, jamas echarian raices ni rendirían frutos, asi que se empecinó en guardar obstinado silencio.

Al acabar quinto, Pamela y toda su familia se cambiaron de ciudad, basicamente por trabajo del padre. Los meses pasaron y perdieron contacto. Ella entró a la universidad de su nueva ciudad, chancona como siempre, ingresó a la primera y escaló ciclo tras ciclo sin ningun inconveniente académico; él, en cambio entró recien al cuarto intento y durante sus primeros dos años con las justas iba a clases.

Poco a poco, mientras la plática avanzaba, Panky y Pamela fueron sintiéndose cada vez mas en confianza; lentamente resurgió entre ambos esa pretérita comodidad que en el colegio los llevo a ser intimos amigos.

De pronto era como si los dos estuvieran nuevamente instalados en el pasado, como si el parque fuera una repentina extensión del patio de secundaria, esa en la que solían sentarse los lunes por la mañana a copiarse las tareas que ninguno habia hecho.

Panky aprovechó ese clima de mutua cercanía para, por fin, ajustar cuentas con el pasado, queria expresar todo lo que tenia guardado desde hacia mucho, ese amor genuino, desinteresado, antiguo, historico, que mas que extinguirse solo se habia anestesiado.

Ambos actualizaron sus vidas con acometidas anecdotas del pasado en la que ambos eran protagonistas– Bueno Panky ahora cuentame de Sandra –propuso una curiosa Pamela.

– Sandra??… quien es Sandra? –dijo un desconcertado Pancracio.

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