El matri!


Cuenca-Ecuador

El matri!

– Quiero que lo dejes, Panky es mio! entiendes!

– Y tu quien eres?
– Eso no importa, solo déjalo! el me quiere a mi!

Panky regresó a la mesa donde habia dejado a Sandra y se paro junto a pamela, desconcertado escuchaba todo lo que este par de feminas decian con vehemencia

– Que!? tu crees que ese imbecil se va a fijar en ti!?
– Pues en ti mucho menos, este imbecil era mio antes de que te conociera!
– Pues este imbecil ahora se muere por mi!
– Asi? eso lo veremos!! Pamela volteó hacia Panky, lo tomo de la cabeza con vehemencia y le dio un beso pertinaz, luego se fué, Panky estaba desconcertado, no entendia lo que habia pasado, tenia sentimientos encontrados, solo atino a sentarse frente a sandra, dejo la bebida en la mesa y dijo:

– Aqui esta tu sex and the beach
– Eres un imbecil! -profirio Sandra restregandole la bebida en el rostro, se paró y salió del lugar.

Esta vez Panky no tenia ganas de seguirla, aun no habia asimilado lo ocurrido, ese gesto furibundo de Pamela significaba algo?, acaso estaban volviendo esos sentimientos de antaño?, que sentia en realidad por Pamela? y por Sandra?.
En ese momento de disquisición sonó el celular, era Mauricio, quien el mejor amigo de Panky en la secundaria y testigo del amor silencioso que esos años guardaba Panky hacia Pamela.

– ¿Alo?
– Oe, soy mauricio, como estas, te llamaba un toque nomas para saber como es? tu vas a ir con alguien no?
– A donde?
– Me estas hueveando no?, como que a donde?. Hoy es el matri de Erik! no me digas que te habías olvidado?
– Rayos!, sí, se me habia olvidado por completo. Entre la cita y lo de Pamela, estoy totalmente desenchufado del mundo
– Pamela?, de la secundaria?
– Si ella, la volví a ver y pues paso algo que… pucha ya te cuento en el tono
– Asi que otra vez suspirando por ella, me cuentas entonces, pero como es vas a ir con alguien?
– No nada
– Ok, genial, voy a ir con Thalia una flaquita de la chamba y su prima, asi que ahi la haces!
– Que espera, no estoy de humor de conocer a nadie de verdad
– No seas maricon, ya le hable de ti asi que te la dejo en bandejita, paso por tu casa en una hora, hablamos
– Buena ya que, en una hora entonces, chau.

Panky no tenia ganas de ir a ninguna fiesta, necesitaba hablar con alguien, necesitaba disipar y aclarar sus sentimientos. Ya en su casa, se duchó y vistió para la ocasión y mientras esperaba discurria sobre lo ocurrido con Sandra y pamela, pero sobre todo cavilaba en Pamela, recordaba todos esos años que estaba embobado por ella, recordaba que entre los dos había una sintonía increible, una conexion galopante, una corriente misteriosa que fluia de manera natural, sentia una mezcla de alegria, ansiedad y desconcierto que lo mantenia inquieto, revirado y distraido, tanto que no se dio cuenta que sonaba el timbre de la puerta, por un momento pensó que se trataba de Pamela, sin embargo al abrirla vió el rostro encolerizado de Mauricio– Ya estas listo? Apura tarado! las chicas nos esperan en el auto! –exclamó.

– Deja de joder!! –le grito Panky, con toda su alma, con todo ese desprecio circunstancial que lo embargaba; Mauricio, madrugado por el grito, se quedó callado, masticando una rabiosa respuesta que no alcanzó a proferir.
– Lo siento Mauricio, es que estoy algo tenso, en serio me voy a calmar, vamos no?
– …si vamos.

Al salir noto que Thalia estaba fuera del auto, Panky se quedó suspendido en una prolongada mueca de asombro. Era una chica preciosa, pelo rubio, de tamaño normal. Tenía una figura poblada de curvas, una sonrisa perfecta y un rostro de angel apenas maquillado. Traía un ceñido vestido azul cuya basta le rozaba la parte superior de las rodillas, rezumaba sencillez y distinción en partes iguales. Su biotipo, curiosamente, no correspondia del todo con el de las mujeres que Mauricio solía frecuentar. Era verdad que a él le gustaba perseguir y corretear a las chiquillas más petulantes que pupulaban en las discotecas de la plaza pero que a simple vista no se asemejaban ni si quiera un poco a Thalia. Al evaluar todo eso, y notar la gracia de los movimientos armónicos con que Thalia se acercaba a saludar, Panky supo que era demasiada mujer para su amigo.

– Esta buenasa.
– Buenasa y linda, porque hay chicas que solo estan buenasas y otras que solo son lindas, pero Thalia es las dos cosas.
– Como has hecho para que te de bola?
– Así somos los grandes pues, con esta carabina y este froro no hay mamacita que se resista.
– Cállate que ahi viene.

– Hola -saludó Thalia con una sonrisa de ensueños
– Hola, que tal -dijo Panky
– Bueno nos vamos no? -Dijo Mauricio aflautando la voz para asemejarse a un galan de telenovela.
– Si, Natalia espera en el auto, ya esta algo aburrida.

Panky sintió de inmediato esa angurria de conocer a la prima de Thalia- si Thalia esta rica, ya imagino a la prima -pensaba mientras subian al coche. Para sorpresa de Panky Natalia era todo lo contrario a Thalia, una chica algo desagradable, de rostro y cuerpo fofo, pelo rubio teñido y con un vocabulario ordinario y tosco– Apurense pues, que ya me dio sueño –sentenció Natalia sin saludar y acomodandose más en el asiento trasero.

A lo largo del camino era Mauricio quien animaba la conversación y mandaba uno que otro piropo zalamero a Thalia, mientras Panky de vez en cuando le dirigía miradas relampagueantes, cada vez que lo hacia la encontraba más guapa que la vez anterior, su rostro era una suma de sutilezas y su risa, tan facil, natural y divertida.
Una vez en la fiesta, después de la ceremonia y del saludo de rigor, los cuatro se ubicaron en una misma mesa.
Pasadas unas horas, Panky seguia con esas ganas de contar sus problemas a Mauricio, sin embargo no era el lugar ni el momento. A pesar de que Thalia la habia deslumbrado, panky no sentia ese ánimo de siquiera conquetear con ella, ni mucho menos con su prima que para ese entonces ya se habia ido a bailar con uno y otro galan espontáneo que rondaba la mesa, obviamente atraidos por la belleza de Thalia pero al verse “choteados” y para no pasar “roche” se conformaban con la prima.
Panky se encontraba sumergido en sus pensamientos, por momentos sentia la necesidad de llamar a Pamela y pedir una explicación, no podia entender su comportamiento.
Panky rechazaba con la mayor cortesia capáz, las insinuaciones que le hacía Mauricio para que sacar a bailar a alguna de las varias chicas solteras que rondaban por la fiesta, a la caza de algún acompañante ocasional. Las que no bailaban en grupo estaban desparramadas en sus sillas, sacudiendo los pies al ritmo de la canción de turno.
Mauricio, acaso nervioso por su tosco deseo de crear una conversacion mas intima con Thalia, se había puesto a beber más de la cuenta.
En un determinado momento, cuando Thalia se paró para ir al baño con su prima (siempre van de a dos, no se por que?), Panky se acerco a Mauricio y le dijo que queria hablar sobre Pamela, sin embargo fue interrumpido abruptamente- Estoy enamorado!! -dijo mauricio, refiriendose a Thalia.
 
-Tanto así? esa flaca si que te movio el piso.
– Más que eso loco, es hermosa, la quiero en serio.
– Bueno pues vé y dícelo!
– Pero no se como, ya que importa, ahora que vuelva la saco a bailar y me mando, al diablo! el que no arriesga no gana.
Por otro lado lo que Thalia le dijo a su prima en el baño, fué que a ella le gustaba Panky. No solo lo hallaba guapo, sino que se sentía especialmente atraída por ese guiño de autosuficiencia tan marcado en los hombres que están metidos de cabeza en una aventura sentimental y que tienen sus antenas puestas en una sola mujer. A diferencia de Mauricio, que invertía todo su desbordado entusiasmo en tratar de conquistarla, Panky no parecía querer nada con ella y eso precisamente la sacaba de cuadro.
Thalia era consciente del efecto que su belleza solía producir en los hombres y, por muy dificil que le resultara explicarlo, encontraba excitante que alguien la ignorase.
Mauricio le caia bien, y si habia aceptado su invitacion era por que de parecia agradable, pero la rápida evidencia de sus pretensiones lo convertía en un sujetillo bufonesco y descartable.
Con Panky la onda era distinta, su coqueta frialdad con que la miraba, casi desde el inicio de la fiesta, captar su atención se convirtió en algo asi como un desafío, una competencia secreta.

Al volver, por fin Mauricio sacó a bailar a Thalia– Me cae bien Panky –le dijo ella a Mauricio mientras bailaban.
– Sí, es un gran tipo, lástima que sea tan tarado –opinó él, guiado por el débil presentimiento de que algo se traía Thalia con su amigo.
– ¿Por qué dices eso?

– Es que está embobado por una chica del pasado. Míralo, el pobre
no deja de pensar en ella. Sigue portándose como cuando teníamos 16.

Martín hablaba con un tono cariñoso pero intencionalmente peyorativo. Ni bien intuyó que su utópico romance con Thalia no prosperaría, su estrategia se redefinió con un segundo objetivo: desprestigiar a Panky.

No era la primera vez que, sintiéndose derrotado ante una mujer que no lo tomaba en serio, les dedicaba comentarios negativos al resto de pretendientes, tirándoles barro sin importar qué tan amigos suyos fueran. Era una actitud cobarde, egoísta e inescrupulosa, pero era también una manera de conservar su orgullo ileso. “Si no es mía no es de nadie” podría haber sido su lema de batalla.
Lamentablemente para él, la información manoseada que descargó contra Panky rindió frutos contrarios en los oídos de Thalia.

Decirle que Panky seguía enamorado de la misma mujer de la secundaria resultó una inmejorable publicidad. Thalia pasó a identificarlo como un hombre que, además de tener carácter, era sumamente sensible y valiente. Es decir, el vigor y la ternura personificados: una personalidad llena de todas las virtudes por las que ella guardaba profunda admiración.
– ¿Te molesta si bailo con él un ratito? –preguntó Thalia, cuando terminaba la canción.
– Este, no, normal, claro, bailen –contestó Mauricio, con un desgano que no supo disimular
Al intercambiar roles, Mauricio se quedó en la mesa en compañía de una botella de Whisky que fue vaciando poco a poco. Media hora después, con el cuello de la camisa abierto y la corbata aflojada, su imagen era la de un tipo al que acababan de echar del trabajo, o la de un exhausto jugador de póker que lo había perdido todo en una extensa partida clandestina. A lo lejos, Thalia y Panky bailaban de lo más contentos.

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